En esta sección se reproducen poemas en sus diferentes formatos y soportes. Se trata de un archivo de textos, voces, videos, performances.

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Raydel AraozMariano Blatt / Fabián Casas / Rocío CerónEmeterio Cerro / Marcelo Díaz / Gilda Di CrostaMarosa Di Giorgio/ Roberto Echavarren / Carlos EssmannSilvana Franzetti / Daniel GarcíaMarília Garcia/ Federico Leguizamón / José Lezama Lima / Milton López/ Luis Alberto Marecos / Néstor Perlongher / Martín Prieto /Alejandra Saguí/ José Watanabe  

García, Daniel y Di Crosta, Gilda

 

“Los tres videos fueron realizados a partir de unos poemas de Gilda Di Crosta. En ellos trabajé de distintas maneras pero en los tres intenté respetar las pausas señaladas tanto por los cortes de verso como por la disposición tipográfica”, dice Daniel García en un texto escrito especialmente para Caja de resonancia. El trabajo con esas pausas, además, es trabajo sobre el sonido y la imagen. El sonido suele estar interferido por un ruido mecánico, una falla; la imagen presenta discontinuidades, película con arañazos, manchas, o un símil de cinta atorada, luces que aparecen y desaparecen, que tardan en encender. En este sentido, la superficie homogénea siempre está hendida.

Podría pensarse, en principio, en la sucesión de imágenes como un soporte, una superficie sobre la que se va escribiendo/ diciendo el poema. Pero habría que ajustar un poco la idea. No se trata sólo de lo que sostiene el poema; tampoco de una lámina bidimensional, de un mero plano de inscripción, sino de una materia sobre la que se ubica otra materia (más que el poema su respiración; incluso las palabras en sus condiciones materiales), o de una especie de zona donde lo interior (el poema) y lo exterior encuentran una zona liminar común, como la piel del cuerpo que une y a la vez separa. Los videos tienen, en este punto, la lucidez de los lenguajes diferenciados. La imagen, el sonido, no quieren mimar a la palabra, sino que buscan un movimiento que los enlace sin olvidar la distinción.

para  los arenosos (2016) –al igual que sin g (2016)– recupera un poema de Amarino (Rosario: Iván Rosado, 2017) que se inicia con la negación para hablar del paisaje. Todo aquello que no es la llanura, todo aquello que no es la pampa. De hecho, llegamos a la pampa, ese lugar donde “se crían superficies”, según escribe Di Crosta, habiendo pasado por lo que no hay, ni espesor, ni surcos, ni mar, ni olas, ni interioridades.  La poesía de Di Crosta, que Vignoli inscribe en la tradición moderna –Mallarmé, T. S. Eliot– hace pie en la sustracción: los versos se adelgazan, se diseminan en la página como si se tratase de un soporte apenas tocado. La levedad se logra a partir del escamoteo de cualquier tipo de narratividad. El video de Daniel García también disuelve el paisaje a partir del montaje rítmico de vistas satelitales, interrumpidas solo una vez por una toma en movimiento del costado de la ruta. Sobre esos verdes combinados se ve y se escucha el poema. La selección y yuxtaposición de las tomas satelitales privilegia efectivamente las superficies, esas que se crían en la pampa, pero lo que salta a la vista es la composición propia de cada una de estas imágenes (y de su sucesión), guiada casi exclusivamente por la geometría. En el video, el paisaje es ese resto que interrumpe las tomas, y estas son una pura superficie material: de hecho, se ven tramas, verdes o blancos que parecen arañados por espátulas, se ven pinceladas; y también, por momentos, se ve madera o enduido, algo que ni siquiera es naturaleza (no puedo evitar la asociación con algunos cuadros de Daniel García; de hecho este es el más pictórico de los tres videos). El poema, entonces, no está trabajado como tema –en ninguno de los tres casos, a decir verdad– sino plásticamente. En el poema de Di Crosta que retoma sin g (uno de sus versos, nuevamente), las palabras aparecen como islas diminutas, como puntos incluso en la superficie de la página; como si no pudiesen separarse más. Un poema perforado que habla también de un vacío, o de lo que está a punto de desaparecer. En el video se emula esta superficie: una toma fija, una focalización extrema de la loza de una pileta. Sobre ese blanco, la gota que cae y las palabras del poema cayendo. Y sin embargo, lo que sobresale, nuevamente, es la materialidad, porque ese blanco está asediado por el ruido y por un desajuste de la imagen que podría entenderse como desperfecto. Eso que se pierde en el poema no se traduce entonces en una superficie homogénea sino que está trabajado también como falla.

¿quién sabe de la noche? (2017) recupera un texto de Umbra y otros poemas de marzo (Alción, 2012) breve y compacto, que enuncia milimétricamente un certeza, la de no saber, porque “la noche es noche” y además es imposible como “la vocación de la muerte” (eso que une el encabalgamiento del poema de Di Crosta); ese no saber está trabajado en el video de Daniel García como dificultad del ojo, de la visión. Al principio hay una luz que se abre en la oscuridad, como una esfera, un foco que en ningún momento acopla la superficie de lo que permite ver con la de lo enfocado. Entonces, lo que se ve alternativamente es un conjunto de estampitas de santos, un cuadro, un empapelado o una tela. La luz aparece y desparece: se trata de una noche, en parte, interior que contrasta con una especie de exterior, la de los filamentos de neón que escriben los versos del poema (salientes sobre una superficie plana negra). Un adentro antiguo y un afuera moderno como formas de tentar un saber sobre la noche; sin embargo, este no saber es el del sonido (sólo se escuchan ruidos mecánicos, no hay voz) y podría pensarse también a partir de un trayecto de la luz que va de esa esfera abriéndose y cerrándose a la ranura (un vela de neón, casi un pupila felina o de búho) que, en todo caso, abre el poema (como única opción) y lo cierra.

 

A. P. (18/ 08/ 2017)

 

Biográficas

Gilda Di Crosta

Nació en Capitán Bermúdez (Prov. Santa Fe). Reside y trabaja en Rosario. Es poeta, profesora en letras, correctora editorial y dibujante ocasional. Ha colaborado en diversos medios (diario La Capital, revista Nueve Perros, Diario de Poesía y Anuario. Registro sobre las Artes Visuales en Rosario). En 2011, recibió la beca de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario para la producción artística.

Editó, en colaboración con Osvaldo Aguirre, El habla de una experiencia. XVIII Festival Internacional de Poesía de Rosario (Ediciones UNL, Santa Fe, 2011) y Setecientosmonos. Antología (Santiago Arcos Editor, Buenos Aires, 2012).

Publicó los libros de poesía Hueco reverso (Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2009), Umbra y otros poemas de marzo (Alción, Córdoba, 2012) y Casi boyitas (con dibujos de Daniel García; Yo soy Gilda, Rosario, 2012). Integra la antología electrónica Código urbano. Una muestra de la nueva poesía rosarina (poesiaargentina.com, 2013). Próximamente, la editorial Ivan Rosado publicará Amarino.

 

Daniel García

Nació en Rosario en 1958. Es artista plástico y ha participado de numerosas muestras individuales y colectivas desde 1981. Su obra integra colecciones públicas y privadas, entre las que se cuentan la del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), el Museo Castagnino+macro de Rosario, el Museo Caraffa de Córdoba, el Museo de Arte Contemporáneo de Salta, el Museo de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), el Fondo Nacional de las Artes y la Hess Collection (Napa Valley, Estados Unidos y Colomé, Salta). Durante veinticinco años ha ilustrado cubiertas de libros para Beatriz Viterbo Editora. Ha publicado los libros Casi boyitas (junto con Gilda Di Crosta) (Yo soy Gilda, Rosario, 2012), Un gato que camina solo (Ivan Rosado, Rosario, 2014) y Bandido (Ivan Rosado, Rosario, 2015).

Entre sus últimas muestras se pueden mencionar: Acróbatas en el Círculo (Teatro El Círculo, Rosario, 2017); Flores alimentadas de cenizas (con texto de Gilda Di Crosta, Museo de la Memoria, Rosario, 2017); Acróbatas y Lobos (Galería Isabel Anchorena, Buenos Aires, 2016) y Pequeñas creaturas (Galería Mar Dulce, Buenos Aires, 2015).

 

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Para los arenosos (2016). Duración 2' 50''

Video y sonido: Daniel García

Texto: poema de Gilda Di Crosta

"En Para los arenosos, lo primero fue la música, una especie de marcha, sobre la que se desplegó la letra del poema, recitada por voces artificiales. Creo que casi simultáneamente apareció la idea de utilizar las vistas satelitales. Luego ajusté la banda de sonido con esos chasquidos que la pautan y dan una idea de proyección de diapositivas." (Daniel García)

contra los espesores

contra los surcos

---------llanura

 

ni mar profundo

ni oleoso:

los médanos para los arenosos

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nada de sondamientos

o interioridades

 

en la pampa

se crían superficies

 

                     

                       Gilda Di Crosta, Amarino (Ivan Rosario, 2017)

 

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sin g  (2016). Duración 1' 09''

Video y sonido: Daniel García

Texto: poema de Gilda Di Crosta

"Sin g surgió a partir de la filmación de una gota cayendo. Con Gilda decidimos no incluir voces, solo texto, para darle un carácter más despojado y a sugerencia de ella el texto fue deslizándose hacia abajo, siguiendo el camino de la gota en una forma inexorable. La toma es fija y claustrofóbica, y la banda de sonido es también muy minimalista, el ruido de las gotas y un sonido de tubos fluorescentes pautado por interferencias, como fallas en el registro de una cámara de seguridad." (Daniel García)

este miligramo

 

susceptible

 

-----de vacío

 

poco a poco

 

de

 

otear por otear

 

se fue

 

sin

 

g

 

y sin punto

 

                         Gilda Di Crosta, Amarino (Ivan Rosario, 2017)

 

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¿quién sabe de la noche? (2017). Duración: 2' 15''

Video y sonido: Daniel García

Texto: poema de Gilda Di Crosta

"¿quién sabe de la noche?  se armó a partir de la idea de trabajar con letreros de neón. Estos fueron armados digitalmente a partir de fotos de letras individuales. En el ritmo de los letreros traté de respetar tanto los cortes como los encabalgamientos del poema. Todo el video está hecho cuadro por cuadro a partir de fotos fijas y fotomontajes digitales. Al mismo tiempo fui elaborando la banda de sonido que induce un cierto ritmo hipnótico, contribuyendo a la atmósfera onírica, y que incorpora efectos de sonido que le dan más realismo a los falsos letreros de neón." (Daniel García)

¿quién sabe de la noche?

 

la noche es noche

la pregunta –imposible

vocación de la muerte

 

 

                Gilda Di Crosta, Umbra y otros poemas de marzo (Alción, 2012)